| Aprendiendo a desear
Cuando en El mago de Oz (Victor Fleming, 1939), Dorothy descubre que el supuesto mago es en realidad un anciano detrás de la cortina, comprende con mayor asombro que más allá del engaño, la ilusión persiste. El anciano farsante se convierte finalmente en honesto ilusionista, porque enseña a Dorothy y a sus amigos la manera de desear sus sueños. Basta un diploma imaginario para que el espantapájaros se percate de que tiene cerebro; basta una medalla o un reloj que hace tic-tac, para sentir el valor y el corazón. La magia del cine utiliza los mismos trucos: “El cine es el arte perverso por excelencia, porque no nos dice qué desear sino cómo desear”. Con esta frase se presenta el psicoanalista eslavo Slavoj Zizek en una película documental dirigida por Sophie Fiennes, cuyo título en inglés -A pervert’s guide to cinema- es tan sugerente como sus 150 minutos de metraje.
El camino de baldosas amarillas que propone el psicoanalista es un apasionante recorrido fílmico a los límites de lo real, lo simbólico y lo imaginario. “Necesitamos que se nos enseñe a desear”, dice Zizek, porque “no hay nada espontáneo en el deseo humano”. En las películas de Alfred Hitchcock, David Lynch, Andrei Tarkovsky, Charles Chaplin… no sólo se nos presenta una historia, una narración de la que somos testigos, también en ellas se esconden pautas de comportamiento que perduran en el espectador después del “the end” de la gran pantalla. Si vemos atentos las imágenes de la ficción aprenderemos lo que “el cine dice de nosotros mismos”.
En ese espejo metafórico que es el séptimo arte se ven reflejadas las pulsiones más elementales del comportamiento. Así, por ejemplo, hallamos los conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica -el superyo, el yo y el ello- personalizados en el trío central de los hermanos Marx: Groucho, el superego, representa la moralidad, entendida desde un punto de vista irónico; Chico, el más realista o con sentido más práctico de la familia, es el ego; y Harpo, el hermano que actúa como un niño –ni siquiera habla- y se comporta impulsivamente, personaliza el ello. El resultado está tan bien articulado que sin alguno de los tres elementos se desmoronaría ese todo surrealista y disparatado que tan seriamente se toman los hermanos Marx a través del chiste: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.
Zizek atiende también en el documental a conductas edípicas, como la de Mitch y su madre en Los pájaros (Alfred Hitchcock, 1963), interrogándose sobre la cuestión más obvia que plantea el filme: por qué atacan los pájaros. De nuevo en el límite de lo real, vemos que el ataque es un símbolo, pero también forma parte de la realidad. Hay muchos análisis sobre el tema, el más común es que el ataque de los pájaros simboliza la ira de la madre, la intrusión en ese pequeño pueblo de la joven Melanie, que es el que mantiene Zizek. Hitchcock nunca lo aclaró y ahí hallamos lo más fascinante de la cinta, esa ansiedad y desconcierto que misteriosamente también infunde en el espectador, a través de la irracionalidad, el silencio y el ruido –el habitual compositor de las películas de Hitchcock, Bernard Hermann, se encargó de la extraordinaria tarea de realizar una banda sonora sin música, y cuyo resultado, a pesar de no ser de su agrado, constituye una de las mejores ambientaciones sonoras de la historia del cine-.
También plantea la cuestión de la necesidad de la fantasía en las relaciones sexuales y el peligro que conlleva no respetar sus límites. En Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), el personaje interpretado por James Stewart se enamora de algo más que de una ilusión; se enamora de una muerta. En uno de los más célebres libros que analizan éste y otros aspectos de las películas del cineasta inglés, El cine según Hitchcock, el propio Hitchcock le explica a Truffaut: “Hay otro aspecto que llamaría ‘sexopsicológico’ y es, aquí, la voluntad que anima a este hombre para recrear una imagen sexual imposible; para decirlo de manera sencilla, este hombre quiere acostarse con una muerta; esto es necrofilia”. En La Pianista (Michel Haneke, 2001), la protagonista se condena cuando decide llevar a la realidad su fantasía masoquista, descrita detalladamente en una carta que su amante sigue al pie de la letra. Indudablemente, en la consumación de esa fantasía pierde la excitación, conoce el dolor y, sobre todo, mata la imaginación: nunca más la fantasía tendrá en ella el efecto deseado. En Carretera perdida (David Lynch, 1996), el personaje interpretado por Bill Pullman se convierte en otro para escapar de sus frustraciones sexuales y descubre que en esa realidad paralela su otro yo también es incapaz de solucionarlas. Es magnífico el momento en que Patricia Arquette susurra: “You will never have me”, provocando la vuelta de Bill Pullman. Lo interesante de estos comportamientos en las películas es el interrogante que plantea: ¿son estas fantasías –y el cine en sí mismo es una fantasía-, al fin y al cabo, una defensa contra la ansiedad?
El aspecto formal de la cinta no es menos interesante que su contenido. Sophie Fiennes dirige al narrador muy inteligentemente, colocándolo en los escenarios de las películas de las que habla. Con esta manera de narrar enfatiza la difusa frontera entre la ficción y la realidad. Zizek nos habla desde el sótano de la casa de Psicosis, desde el coche que conducea las protagonistas de Mulholland Drive hacia el universo Lynch, desde el imaginado escenario del crimen de La Conversación (Francis Ford Coppola, 1974) o desde la barca que lleva a Tippi Hedren hasta Bodega Bay en Los pájaros. Esta otra manera de comprender el séptimo arte, a través de una mirada metacinematográfica nos invita a descubrir “algo más real en la ilusión que en la realidad”.
Por Miriam Querol
**La película se estrenó en el Museo Reina Sofía el pasado mes de marzo, pero puede conseguirse en Internet.
'Qué hacer con Slavoj Zizek?'
A continuación, el listado de películas analizadas en el filme:
Possessed (1934) / Clarence Brown
The Matrix (1999) / Andy and Larry Wachowski
The Birds (1963) / Alfred Hitchcock
Psycho (1960) / Alfred Hitchcock
Duck Soup (1933) / Leo Mc Carey
Monkey Business (1931) / Norman Z McCleod
The Exorcist (1973) / William Friedkin
Testament of Dr Mabuse (1933) / Fritz Lang
Alien (1979) / Ridley Scott
The Great Dictator (1940) / Charles Chaplin
Mulholland Drive (2002) / David Lynch
Alice in Wonderland (1951) / Clyde Geronimi,Wilfred Jackson & Hamilton Luske
The Red Shoes (1948) / Michael Powell
Dr. Strangelove (1963) / Stanley Kubrick
Fight Club (1999) / David Fincher
Dead of Night (1945) / Alberto Cavalcanti
The Conversation (1974) / Francis Ford Coppola
Blue Velvet (1986) / David Lynch
Vertigo (1958) / Alfred Hitchcock
Psycho Theatrical Trailer (1960)
Solaris (1972) / Andrei Tarkovsky
The Piano Teacher (2001) / Michael Haneke
Wild at Heart (1990) / David Lynch
Lost Highway (1996) / David Lynch
Dune (1984) / David Lynch
Persona (1966) / Ingmar Bergman
Eyes Wide Shut (1999) / Stanley Kubrick
Blue (1993) / Krysztof Kieslowski
In the Cut (2003) / Jane Campion
The Wizard of Oz (1939) / Victor Fleming
Frankenstein (1931) / James Whale
10 Commandments (1956) / Cecil B. DeMille
Dogville (2003) / Lars Von Trier
Alien Resurrection (1997) / Jean-Pierre Jeunet
To Catch a Thief (1954) / Alfred Hitchcock
Saboteur (1942) / Alfred Hitchcock
Rear Window (1954) / Alfred Hitchcock
North by Northwest (1959) / Alfred Hitchcock
Stalker (1979) / Andrei Tarkovsky
Kubanskie Kasaki (1949) / Ivan Pyryev
Ivan the Terrible, Part Two (1945) / Sergei Eisenstein
Pluto’s Judgment Day (1935) / David Hand
City Lights (1931) / Charles Chaplin |