Centro Psicoanalitico de Madrid

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El libro negro del Psicoanálisis

Vivir, pensar y estar mejor sin Freud

 

Mikkel Borch-Jacobsen, Jean Cottraux, Didier Pleux y Jacques Van Rillaer.
Dirección: Catherine Meyer.

Editorial Sudamericana (Buenos Aires, 2007)

 

Hay personas que dedican su vida y sus esfuerzos a demostrar la equivocación y la inoperancia del psicoanálisis.

Así, tuvimos ocasión de conocer a Adolf Grünbaum que dedicó muchos trabajos y dos libros voluminosos para demostrar que el final del psicoanálisis estaba próximo, como nos dijo en el Congreso de la IFPS en Madrid en 1998.

Ahora Jan van Rillaer y M. Borch-Jacobsen, de lejanos orígenes lacanianos, junto a otros cognitivistas, se presentan con un grueso volumen, El libro negro del Psicoanálisis , y con las mismas intenciones.
La contraportada del libro sintetiza estas intenciones:

“Francia y Argentina son, sin dudas, los países más freudianos del mundo. En otros lugares el psicoanálisis resulta marginal, subalterno.
El psicoanálisis fue visto por la generación de mayo del 68 como un viento de libertad. ¿Por qué hoy se ha convertido en tema de gran polémica?

El libro negro del psicoanálisis propone indagar en la cuestión de manera decisiva con la participación de muchas voces. El libro, absolutamente accesible para cualquier lector, es una obra internacional de referencia que hace el balance de un siglo bajo la influencia de Freud”.


En primer lugar el libro está escrito y dirigido fundamentalmente a lectores franceses y forma parte de la polémica surgida a partir del informe que el INSER (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale) del gobierno francés emitió en el año 2004 y en el que se demostraba, como no podía ser menos, la eficacia de las terapias cognitivo conductuales en detrimento de las psicoanalíticas que quedarían fuera de las prestaciones económicas.
La economía sigue siendo el último referente, aunque Marx ya no esté de moda.

A pesar de la referencia a la Argentina, nuestros queridos hermanos de allende el atlántico no se han inquietado excesivamente y parece que se han conformado con la publicación del libro. No obstante, el periódico La Nación en su página 15 del domingo 8 de Abril de 2007 publica un informe con entrevistas a profesionales de distintas orientaciones, psicoanalistas y cognitivistas, que defienden posiciones suficientemente contrapuestas.

Nosotros podríamos decir que el libro es un conglomerado de artículos descalificadores del psicoanálisis, en el que no se escatiman la presencia de trabajos firmados por nombres ilustres, como Aldous Huxley o Isabelle Stengers.
Pero el peso argumental está en manos de dos autores: uno, filósofo de origen, M. Borch-Jacobsen, danés-francés y norteamericano, (autor de siete libros) especialista en Lacan, y que dio clases en el Departamento de Psicoanálisis de Vincennes, bastión de Lacan. Uno de sus libros, Lacan. El amo absoluto (Amorrortu Editores, 1995) es una introducción crítica (aunque mejor sería decir que descalificadora) de la obra de Lacan.

El otro autor es un viejo conocido, Jan van Rillaer, belga, (autor de siete libros, también), psicoanalista de origen lacaniano y miembro de la École Belge de Psychanalyse durante diez años. Escribió un libro, de ahí lo de viejo conocido, en 1985, Las ilusiones del Psicoanálisis , publicado por la Editorial Ariel en la colección Methodos, dirigida por un gran enemigo del Psicoanálisis, Mario Bunge.

La demanda de cientificidad que estos autores hacen al psicoanálisis, al margen de los comentarios francamente descalificadores, señalan un punto que continúa siendo inquietante: ¿derivará el psicoanálisis hacia un modelo cada vez más cientifista? O, ¿continuará el psicoanálisis fiel a una práctica en que lo científico y lo hermenéutico puedan seguir dando cuenta del fenómeno humano?

La primera interrogación parece contestada afirmativamente por la teoría del Apego y los trabajos, entre otros, de Fonagy.

El segundo interrogante se contestaría leyendo el libro de Green, Ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo .

Y, naturalmente, leyendo a Lacan.

R. Aguillaume